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domingo, 13 de noviembre de 2011

Algo no leído


Ea

Qué onda, para cuando leas esto ya no estaré en San Luis… al menos eso planeo

Pues bien, soy malo, tu también, no nos debemos nada, pero no quería irme odiándote, diablos te detestaba, pero ya no.

me voy agusto, contento y espero te vaya de lujo en la vida.
Conserva las fotos, las quería para recordarlos, pero ya ni modo, se buena y haz lo que quieras, cuídate y todo eso que se escribe la gente cuando se despide, me voy a buscar una nueva vida.

Quería decirte adiós de frente, dejar las cosas claras ahora que ya no veo por qué seguir peleando u ocultándonos.
Pero bueno… Hasta nunca Viri, buenas vibras y se feliz

Te voy a escribir de vez en cuando, eternas lunas mujer

La fecha de estas letras es del 5 de marzo de 2011, tus correos de los cinco meses anteriores a éste son muy parecidos, creo que por eso lo ignoré. Hace unos días lo encontré entre los no leídos, y (algo tarde) te dejé las fotos con tu madre, no recordaba cuánto las querías.

Por cierto, aprendí a usar la cámara, creo que le estoy dando buen uso... algún día muy lejano se la devolveré a tu otra personalidad -que me por lo visto ya no me odia-.

sábado, 30 de julio de 2011

...

Bob Dylan canta. Me duele el pie derecho. Otra vez me siento como un personaje de Beckett.
No me muevo. Ver las pinturas de Renoir me deprime... es fácil culpar a Renoir. Siempre he sido un desastre, pero esta es la peor de mis etapas, mi cuarto apesta y está repleto de cosas.

En el suelo, llena de polvo, está una maleta grande, hace un mes estaba lista para irse lejos y no volver. Inevitablemente, el contenido ya está regado por todos lados. Es ahora que me llega aquella sensación de cuando los proyectos se truncan de nuevo, de saber que estoy envuelta en un constante fracaso. "Fracaso", sí, es una palabra muy fuerte, y es la única que encuentro, la que describe el sentimiento de saber que uno se derrumba por nada... Después levantarse de la situación a la que nos aventamos nosotros mismos se vuelve tan cotidiano que nos olvidamos de lo absurdos que nos vemos, de que no todos quieren escuchar ciertas cosas y comenzar a mirarnos como mártires.

"Eres muy fuerte", -me lo dicen tan seguido- y no lo creo así, si supieran qué absurdas son las cosas que me derrumban... siento que los engaño, que soy un fraude proyectando esa imagen... -fraude- otra palabra tan difícil.

Cambia el sabor de la saliva y me pregunto; ¿qué es esto?, ¿será vergüenza?, de dónde salen estas ganas de llorar, este asco por mis letras. Ya estoy hastiada de finales felices, de embrollos patéticos, de provocar que esto se vaya con toda la basura que termina en puntos suspensivos cuando mando todo a la mierda...

jueves, 14 de julio de 2011

Carta de amor

Les transcribo Carta de amor1 de Karl Valentin. Provecho :)


Munich, el 33 de enero de 1925 1/2

Querido amor:

Con las manos llorando, cojo la pluma en las manos y te escribo. ¿Por qué no me has escrito en tanto tiempo? Hace poco me has escrito que me escribirías aunque yo no te hubiera escrito.

Ayer también me ha escrito mi padre. Él escribe que te ha escrito. Pero tú no me has escrito ni una palabra de que él te ha escrito. Si me hubieras escrito que mi padre te había escrito, yo hubiera escrito a mi padre que tú querías escribirle, pero que desgraciadamente no tenías tiempo para escribir , porque si no le hubieras escrito.

Nuestras relaciones por escrito son muy tristes, porque tú no has escrito a ningún escrito de los que yo te he escrito. Si no pudiéramos escribir sería distinto, ya que yo no te escribiría; porque en ese caso escribirse no tendría sentido. Pero tú puedes escribirme y no me escribes cuando yo te escribo.

Termino mi escrito esperando que tú finalmente me escribas, porque si no éste es el último escrito que te escribo.Si no me escribes esta vez, escríbeme por lo menos que no quieres escribirme. Así por lo menos yo sé por qué no me escribes.

Te pido perdón por lo mal que escribo; me produce calambres tanto escribir. Tú naturalmente no tienes calambres de escribir, porque nunca escribes.

Un abrazo y un beso. Tuya...



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1 Se supone que se representó por vez primera en 1907-1908 durante sus giras por sus diversas salas de fiestas. La traducción es de la última versión editada en 1916 , pero se introduce el comienzo y el final de un tiposcrito anterior.


*Teatro de cabaret
Karl Valentin
Edición de Hiltrud Hengst y Pedro Álvarez-Ossorio.

jueves, 21 de abril de 2011

El papel decía:




Pensé en escribirte con sangre como una vez prometí, pero uno de los motivos de esto es dejarme de tonterías.
Todo lo que dije lo creí necesario. No te fui infiel ni pensé serlo, aunque creas lo contrario. Ya no te extraño, Lilith.
Me despido sin intenciones de cambiar el orden de mis mentiras. Y no espero que me perdones por copular con la muerte.






Un fragmento de mi cuentillo Un panalito y tu carta dark pendeja.




sábado, 11 de diciembre de 2010

Cenizas pálidas

Por Madame... para ti, otra vez

Un martes veintitrés de febrero, tuve frío y te mostré cómo encender una llama con las palabras. Subestimándola por ser pequeña, te acercaste a ella y te quemaste, te quedaste ahí gozando del incendio que carcomió tu carne en un orgasmo... que no tardó en terminar. ¡Y ahora te arrepientes de estar obscurecido!, me culpas de tener corazón y cuerpo hechos polvo. En silencio te preguntas, ¿cómo es que todavía duele? Y es que hay cenizas que siguen rojas, arden y duermen sobre la piel, -todavía queman-.
Si me abrazas para cuidarlas, añorando prolongar su brillo, sólo morirán despacio. Así que me voy, para dar paso al viento, que las enfurece y luego las mata; porque cuando invada la palidez del frío a lo que fuera tan rojo como enfermizo, vendrán a ti los recuerdos de mi piel blanca, y podrás llorar más fuerte al saber que no puedes quemar las cenizas de un libido, las cenizas lívidas. Al descubrir que no puedes guardar el cadáver de un sentimiento esperando que no se evapore, que no vuele escapando entre tus dedos. Que un doloroso incendio te impregna de su eterno aroma.
¿Te pesa el sufrir al contemplar cómo se apaga mi luz en ti? No te preocupes, no quiero más de ella en tu miseria. Porque el que sabe jugar con fuego aprende a quemarse, y a usar leña barata para quitarse el frío pasajero.
Un jueves 23 de septiembre, me enseñaste a extinguir toda luz con mis propias lágrimas.

lunes, 10 de mayo de 2010

Dispar a ti (I)

Por Madame, para ti.
(Parte I. De la resignación en aquellos tiempos confusos)

María se enamoró de ti cuando descubrió, que para tranquilizar su locura, le hacía falta tu olor.
Se dio cuenta un lunes, cuando se sentó a tu lado y notó que querías el beso con el que te saludaba a diario, se acercó encontrando tu olor y mientras raspabas su mejilla con tu barba, suspiró entrecerrando sus ojos y recordó las delicias que le hiciste sentir en un sueño del martes.
Supo que todo comenzó extrañando tu compañía. Luego la cercanía de tu cuerpo se volvió insuficiente para saciar el deseo, y se decidió a pecar aquel jueves; humedeciendo tu rostro con el perverso sudor de sus manos, mirando con imprudencia tus enrojecidos ojos, recostando su cabeza en tu hombro, respirando como una intrusa en tu cuello para llenarse los pulmones de ti… y así fue como (sin quererlo) invadiste su cuerpo entero, mientras Baco le sonreía orgulloso a tus espaldas y condenaba a sus pobres almas con un mareo que los hizo arder hasta el fondo de un maligno libido…
Incontables jueves después, le hiciste el amor y le dolió. Eso la marcó, le asustó y le gustó, sus horas se impregnaron de tu ausencia y se ocupó tanto en pensarte que se sintió obligada a llevarte a la misma condena. Dejó un cabello dentro un libro que tal vez leerías, suspiró en tu espalda, y a Morfeo le entregó un beso envuelto en tu nombre. No tardó en invadirte también, y ella supo que la querías en las sombras, que le murmurabas al hedor de su cuello, que en su ausencia buscabas su olor en tu ropa y que abrazabas aquella almohada donde dejó un susurro mientras la penetrabas. Así creyó haberte esclavizado, pero creyó mal. Tú... -cerraste los ojos, te apuñalaste el corazón y te fuiste-, humillándola y burlándola, mientras te perdías a contraluz de la nada, para que brotaran sus traicioneras lágrimas, rindiendo culto al fantasma que dejaste con desvergüenza recorriendo sus adentros.
Y, ¿sabes? no puede descansar, no puede ni pensar en otra cosa sabiendo que está sentada en donde le robaste alma y tiempo mientras respiraban la misma miseria. Sus lágrimas ruedan revelando ojeras y cicatrices, y en su desgracia, mientras abraza algo, recuerda aquel olor que la supo enamorar… ¡sí!, el tuyo, el de tu piel morena que sabe a nostalgia.
Desesperanzada y vacía, por la humillante rutina, se hinca para sentir dolor y frío, hasta que un día, entre su llanto cansado y la melancolía de la pérdida, su imaginación ya no asemeja tu presencia.
Ella abre la ventana, para que el frío consuma su ridícula pasión de neblina…Y así descansan los restos de su pobre presencia, así suspiran, así su cuerpo sufre las cicatrices de tus mordidas y rasguños como si se trataran de un orgasmo, y la pasión expira lenta.